domingo, 21 de noviembre de 2010

Protagonistas de la Guerra de Independencia

La batalla de los Arapiles luchada a pocos kilómetros de Salamanca
El duque de Wellington, comandante del ejército británico y portugués que luchó contra los franceses en la Guerra de Independencia, estuvo combatiendo en la península ibérica desde 1808 y hasta 1811 no expulsó definitivamente a los franceses de Portugal.
En 1812 ganó la batalla de los Arapiles cerca de Salamanca y tomó Madrid, pero fue obligado a retroceder una vez más. En 1813, debilitados de forma decisiva los ejércitos napoleónicos por la retirada de Rusia, Wellington reanudó su avance y derrotó de un modo definitivo a José Bonaparte en la batalla de Vitoria, iniciando a contianuación una invasión de Francia por el sur. El cuadro fue pintado en 1814.
Juan Martín Díaz "El Empecinado" fue uno de los muchos jefes guerrilleros existentes durante la Guerra de la Independencia. De origen campesino había formado parte del ejército, pero en 1808, con esposa y 33 años de edad era otra vez un labriego. Ante la situación del país se unió a la lucha contra los franceses primero en el ejército regular y luego formando una partida guerrillera. Su acción se desarrolló en la meseta central y llegó a tener 6.000 hombres bajo su mando.
Tras la Guerra de Independencia se involucró en política a favor de los liberales y conspiró hasta que Fernando VII aceptó la Constitución de Cádiz en 1820. Tras ser restaurado Fernando VII como rey absoluto en 1823El Empecinado fue perseguido, y en 1825 fue juzgado y condenado a la horca.


El rey José Bonaparte




El Tres de Mayo por Goya



El Dos de Mayo o la carga de los mamelucos pintado por Goya





El rey Fernando VII retratado por Goya tras la Guerra de Independencia






La familia de Carlos IV pintada por Goya.







Jinete andalusí del siglo X


La caballería peninsular cristina era muy querida y demandada por los andalusíes como mercenarios. Igualmente los contingentes cristianos eran a menudo complementados con auxiliares andalusíes.
Esta figura procede de fuentes del siglo X. La cabeza desnuda y el corte de pelo parecen ser bastante característicos. Está armado con lanza, espada y un pequeño escudo ligero, el típico equipo de los jinetes ligeros musulmanes de al-Ándalus y el norte de África. Según las fuentes los andalusíes del siglo X cabalgaban sin estribos, pero sí usaban espuelas a imitación de los cristianos peninsulares.

Jinete medio carolingio de los siglos VIII al X


Debido a su coste la armadura era poco común entre la leva general de jinetes, los vasallos menos importantes a menudo estaban equipados con lanza, jabalinas, escudo y espada, aunque algunos también usaban un casco. Los guerreros de este tipo aparecen ilustrados a menudo en las fuentes escritas contemporáneas, donde con frecuencia superaban en número a áquellos usando armadura.
Podemos hacernos una idea del coste del equipo completo de caballería con los datos de la siguiente tasasción hecha en vacas de armas del siglo IX:
  • el casco valía 6 vacas
  • la brunia (armadura) valía 12 vacas
  • espada y vaina valían 7 vacas
  • grebas (defensas para las piernas y rodillas) valían 6 vacas
  • lanza y escudo valían 2 vacas
  • el caballo valía 12 vacas
El total de 45 vacas debería entonces ser equivalente a la población bovina de algunas de la fincas reales individuales más ricas, que tenían a lo sumo sólo unas 50 vacas (excluyendo bueyes, novillas y novillos). Los hombres mejor equipados probablemente eran muy escasos.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Milicia urbana medieval



A finales del siglo XII un rey de Inglaterra proclamó una ley en la que establecía que armas debía aportar cada burgués cuando le servía en el ejército real. El hombre representado está armado cumpliendo los requisitos que se le pedían, pues se esperaba que se equipase con gambesón acolchado, casco de hierro y lanza. No se mencionaba un escudo pero sin duda se llevaba. Una de las normas afirmaba que a los burgueses en realidad les estaba prohibido poseer más armas que las de su cuota obligatoria y tenían que vender o regalar cualquier arma por encima de las que se le requerían.

Jinete almorávide, siglo XI


La característica más distintiva de los almorávides era el turbante con velo, adoptado de los bereberes Lamtuna, una rama de la tribu Sanhaya. Los modernos tuaregs, descendientes de los Sanhaya, todavía hoy usan turbantes, que habitualmente son azul oscuro. Sin embargo, muchos de los almorávides parecen haber usado sobretodos y mantos negros y por ello, probablemente, velos negros. Fue el característico turbante con velo, el litham, el que dio origen a un nombre alternativo para los almorávides: Mulathamun, que significa “los velados” o “los apagados”. Algunos andalusíes y hasta mercenarios negros al servicio de los almorávides también adoptaron el velo.
Los almorávides llevaban el típico armamento bereber de lanza, jabalinas, espada y escudo. Este último, al parecer, muchas veces era de piel de hipopótamo. Si les era posible usar armadura (improbable antes de la conquista de al-Ándalus, y nada frecuente entre los almorávides aún después) probablemente estaba oculta bajo las túnicas flotantes de lana de camello descritas como su traje característico por sus contemporáneos.
Cada unidad de caballería almorávide tenía su propia bandera y tambores, estando los almorávides entrenados para maniobrar siguiendo el redoble de los tambores.

Caballero peninsular de los siglos XII y XIII

    La figura usa armadura de malla completa incluyendo calzas para proteger las piernas. Tanto su escudo de cuero redondo, con borlas rojas, como el uso de la lanza sobre el hombro (que en esas fechas todavía era a menudo arrojada) son resultados obvios de la influencia de al-Ándalus. La acometida con la lanza sobre el brazo aún aparece en fuentes de finales del siglo XIII, mientras los escudos circulares siguieron siendo populares durante los siglos XI y XII y todavía estaban en uso en el siglo XIII, durante el cual, sin embargo, gradualmente dejaron de ser los preferidos.