martes, 21 de octubre de 2014

Francisco de Goya (1746-1828)




I.         INTRODUCCIÓN

La Revolución Industrial fue el resultado de un conjunto de cambios económicos y tecnológicos que tuvieron lugar en Gran Bretaña a mediados del siglo XVIII. Hacia 1850, la Revolución Industrial se había extendido por una parte de Europa y por Estados Unidos.

Las máquinas sustituyeron el trabajo manual. Para hacer funcionar las máquinas y los ferrocarriles se utilizó una nueva fuente de energía: el vapor.

La Revolución Industrial dio lugar a un nuevo sistema económico, el capitalismo, basado en la propiedad privada y la libre iniciativa. También cambió la estructura de la sociedad, que se basó en dos clases sociales principales: la burguesía y el proletariado (los obreros industriales).

La Revolución Industrial fue el complemento de la Revolución Francesa en el paso del Antiguo Régimen al sistema liberal. Si la primera provocó un cambio en el modelo político, la segunda transformó la economía.


II.      LAS CAUSAS DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

La Revolución Industrial comenzó en Gran Bretaña a mediados del siglo XVIII, y el proceso industrializador continuó durante el siglo XIX. En esta etapa, los avances tecnológicos transformaron la economía, mientras la industria fabril se expandía y la agricultura tradicional pasaba a ser menos importante que la industria como fuente de riqueza.

La Revolución Industrial surgió en Gran Bretaña por una combinación de factores: la revolución agrícola, la revolución demográfica, el crecimiento del comercio, el avance tecnológico, la mentalidad capitalista, y el parlamentarismo.



A.      LA REVOLUCIÓN AGRÍCOLA

Durante el siglo XVIII el Parlamento británico aprobó varias leyes que permitían el cercamiento de las antiguas tierras comunales de los campesinos.

En el Antiguo Régimen la mayor parte de las tierras de cultivo en Europa carecían de un único dueño. Aunque los señores feudales administraban la mayor parte de las tierras no podían hacer con ellas lo que quisieran, porque los campesinos que las cultivaban también tenían derechos sobre ellas. Una parte importante de los campos de cultivo eran tierras comunales (openfields) que tenían diversos usos:

·      Podían ser trabajadas por todos los campesinos de una aldea y repartir entre todos la cosecha.

·      Podían ser repartidas por sorteo cada año o par de años para que cada agricultor las usará como le conviniese.

·      Podían dejarse en barbecho y todos los labriegos de la aldea podían llevar a sus animales de granja a pastar allí, así como tomar toda la madera que necesitasen como combustible o materia prima.


La desventaja de este sistema es que, como nadie tenía la plena propiedad de esas tierras, nadie invertía para mejorar la productividad (abonos, mejores semillas, maquinaria moderna) y por eso los rendimientos de las cosechas eran siempre bajos.

Las leyes de cercamiento aprobadas por el Parlamento británico en el siglo XVIII permitieron dividir las extensas tierras comunales (openfields) en fincas que fueron vendidas a propietarios individuales que se apresuraron a cercarlas con vallas (enclosures).

Los propietarios de las enclosures eran ahora dueños de granjas más grandes e intentaron aumentar la producción agrícola realizando importantes mejoras:

·      Se introdujeron las máquinas agrícolas: segadoras, sembradoras y trilladoras (máquinas que separaban el grano de la paja).

·      Aumentaron la rotación de cultivos. Se sustituyó el año de barbecho (reposo de la tierra de labor) por el cultivo de plantas forrajeras para el ganado. De este modo, no se dejaba ninguna porción de tierra sin cultivar. A su vez, los excrementos de los animales podían usarse como abono.

·      Se introdujeron nuevos cultivos (el maíz y la patata).


Estas mejoras agrícolas, junto a la expansión de la ganadería, permitieron que la población tuviera una dieta más rica y variada. La revolución agrícola también favoreció la expansión industrial porque se producía más comida y más materias primas.

La parte negativa de los cercamientos fue que muchos agricultores humildes, que ya no podían contar con las tierras comunales para mejorar sus ingresos, se empobrecieron y acabaron perdiendo sus tierras. A causa el creciente uso de maquinaria agrícola la mayoría emigraron a las ciudades buscando trabajo en las nuevas fábricas a las que proporcionaron mano de obra barata.


B.       LA REVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA

A partir de la segunda mitad del siglo XVIII, la población europea aumentó considerablemente. En el año 1750, Europa tenía 140 millones de habitantes; en el año 1800, 187 millones; y en 1850 alcanzó los 266 millones.

Este aumento de la población, conocido como revolución demográfica, fue debido a varias causas:

·      El aumento de la producción de alimentos.

·      La mejora de la higiene y los progresos de la medicina. Así, las grandes pestes y epidemias fueron desapareciendo.

·      Lo anterior produjo una disminución de la mortalidad y un ligero aumento de la natalidad.

Por todo ello, la esperanza de vida pasó de ser de 38 años a finales del siglo XVIII, a 50 años a finales del XIX.

A consecuencia del aumento de la población aumentó la demanda de comida y otros productos, lo que estimuló la producción agrícola e industrial. Además el crecimiento de la población también proporcionó una mayor cantidad de mano de obra o fuerza de trabajo.

El aumento de la población provocó una mayor demanda de alimentos. Por esta razón, los precios de los productos agrícolas subieron.


C.    EL CRECIMIENTO DEL COMERCIO

La Revolución Industrial dio paso a la economía de mercado, en la que los productos ya no iban destinados al autoconsumo sino a la venta en amplios mercados.

El dominio de las rutas de comercio marítimo llevó a una rápida expansión del comercio trasatlántico. El comercio interior también creció debido a la mayor demanda de productos, la mejora de los sistemas de transporte y la eliminación de los aranceles interiores. Este crecimiento del comercio ayudó a la industrialización debido a que los beneficios del comercio a menudo se usaban para financiar el desarrollo industrial.

La mejora de los transportes y la construcción de una red ferroviaria impulsaron el comercio interior y, a mediados del siglo XIX, el comercio exterior.

La red de ferrocarriles acabó sustituyendo a los barcos como principal medio de transporte en Europa de modo que dentro de las fronteras de cada estado-nación se crearon mercados nacionales.


D.    EL AVANCE TECNOLÓGICO

En la Revolución Industrial fue fundamental la innovación tecnológica. La invención de nuevas máquinas permitió a las fábricas producir bienes de manera más rápida y barata. A consecuencia de lo anterior los precios bajaron, lo que benefició a los consumidores.

En el año 1769, James Watt inventó un modelo de máquina de vapor fiable, que usaba el carbón para obtener vapor de agua. La fuerza del vapor era capaza de mover las máquinas.

Pronto se necesitaron grandes edificios, las fábricas, donde se concentraban las máquinas y los trabajadores que las manejaban. Se pasaba así de una industria manufacturera donde el trabajador realizaba manualmente todo su trabajo a una industria fabril donde el trabajador se convertía en colaborador, y a veces servidor, de la máquina que realizaba el trabajo.

La máquina de vapor transformaría la agricultura, la minería, la industria y el transporte.


E.       LA MENTALIDAD CAPITALISTA


En Gran Bretaña las actividades comerciales y agrícolas proporcionaron el capital necesario para invertir en la industria, a esto se llama la acumulación de capital inicial. La inversión era esencial porque las industrias necesitaban grandes cantidades de dinero para pagar las fábricas, la maquinaria, las materias primas, el combustible y los sueldos de los obreros.


F.       EL PARLAMENTARISMO

La monarquía parlamentaria que había en Gran Bretaña permitía a la burguesía participar en el gobierno y en la toma de decisiones políticas. A consecuencia de ello, la burguesía pudo promover desde el parlamento medidas que favorecieran sus intereses económicos, como las leyes que liberalizaban la producción industrial.


III.             ELEMENTOS FUNDAMENTALES DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

Los principales elementos de la primera revolución industrial fueron: la industria textil algodonera, la siderurgia (la producción de hierro y acero), la revolución de los transportes.


A.    LA INDUSTRIA TEXTIL ALGODONERA

En Gran Bretaña, la primera industria que se mecanizó fue la industria textil algodonera, dedicada a la obtención del hilo (hilado) y del tejido. Una serie de innovaciones tecnológicas permitieron aumentar la producción y, en consecuencia, reducir los precios:

·      Nuevas máquinas de hilar, que proporcionaban mucha más cantidad de hilo en menos tiempo.

·      La lanzadera volante (1733), que hizo más rápido el funcionamiento del telar. Y el telar mecánico (1785), que ya tejía con gran rapidez.


Las nuevas máquinas estaban en las fábricas, donde cada obrero era responsable de una parte diferente del proceso de producción. La división del trabajo hizo que la fabricación de tejidos fuera más eficiente.


B.     LA SIDERURGIA: HIERRO Y CARBÓN

Otro sector que tuvo mucho peso durante la Revolución Industrial fue la siderurgia, que  se dedicaba a la obtención del hierro.

Para obtener hierro se utilizaba tradicionalmente carbón vegetal, procedente de la madera, que tenía poco poder calorífico. Fue muy importante su sustitución por un carbón mineral, el carbón de coque, que se obtiene de la hulla y tiene un alto poder calorífico. Este combustible se necesitaba para calentar los altos hornos. Innovaciones tecnológicas, como el convertidor Bessemer, permitieron a las fundiciones producir mayores cantidades de acero, así como un producto de mejor calidad. Además estas nuevas máquinas usaban el combustible de una manera más eficaz.

La demanda de hierro aumentó porque se utilizó para las herramientas agrícolas, las nuevas máquinas de hilar y tejer, el ferrocarril, etc.


C.      LA REVOLUCIÓN DE LOS TRANSPORTES (EL FERROCARRIL Y EL BARCO DE VAPOR)

Al aumentar la producción agraria y la producción industrial fue necesario que las mercancías llegaran con rapidez a la población. Al comienzo de la Revolución Industrial hubo una mejora en las vías de transporte terrestres (carreteras) y fluviales (canales).

Sin embargo fue el uso de la máquina de vapor en barcos y ferrocarriles lo que revolucionó el transporte.

El ferrocarril ya se utilizaba en las minas para transportar el mineral en vagonetas que se movían sobre raíles. La primera línea férrea pública la creó Stephenson en 1825.La gran innovación fue la locomotora del británico Stephenson (1829), que movía el ferrocarril mediante una máquina de vapor.

La primera línea de pasajeros unió Manchester con Liverpool en 1830. El ferrocarril se extendió rápidamente porque acortaba la duración de los trayectos, el viaje era más seguro y se podían transportar muchas más mercancías.

La máquina de vapor también se aplicó al transporte marítimo. En 1807 se construyó el primer barco de vapor. Se construyeron barcos de vapor en hierro, que empezaron a funcionar en Estados Unidos. En 1847, los vapores ya podían atravesar el océano Atlántico en sólo 15 días.

El ferrocarril y la máquina de vapor permitieron transportar grandes cantidades de productos, y de personas, de un modo más rápido y fácil.





IV.             LA INDUSTRIALIZACIÓN EN EUROPA

 Durante el siglo XIX la Revolución Industrial se extendió desde Gran Bretaña a otros países, incluyendo Alemania, Bélgica y Francia. Esta expansión sucedió porque estos países tenían:
- abundantes reservas de hierro y carbón
- una población en crecimiento que demandaba más productos
- una red de ferrocarriles bien desarrollada que facilitaba el transporte de mercancías
- un gobierno que parcitipó en la industrialización

V.                LOS INICIOS DE LA INDUSTRIALIZACIÓN EN ESPAÑA


A.      LOS PROBLEMAS DE LA INDUSTRIALIZACIÓN ESPAÑOLA

La industrialización de España fue con retraso respecto a los otros países de Europa occidental y, además fue incompleta, pues sólo sucedió en algunas regiones. A finales del siglo XIX España todavía era un país agrario, con algunas zonas industrializadas (Cataluña, País Vasco, Madrid). Las causas del atraso industrial español fueron:

·      La escasa capacidad de compra de la población española, formada en su mayoría por campesinos pobres.

·      La poca inversión en la industria, pues apenas existía burguesía. La necesidad de capitales llevo a que el gobierno español atrajese inversores britanicos y franceses para crear la red de ferrocarril y explotar las minas, como las de Río Tinto en Huelva. Sin embargo, estas inversiones beneficiaron sobre todo a las compañías extranjeras, contribuyendo poco al desarrollo industrial de España

·      Los problemas en el transporte (malas carreteras y retraso del ferrocarril).

·     Los depósitios de carbón en España generalmente eran de escasa calidad o estaban mal conectados  y había que importar el mineral desde el Reino Unido
 La escasez de minerales y de fuentes de energía





Ante esta situación, la industria española no podía competir con la de otros países porque sus productos eran más caros, y a veces de peor calidad. Por ello, se impuso el proteccionismo (impuestos a los productos extranjeros) para favorecer la industria nacional.
Solo dos industrias se desarrollaron en la España del siglo XIX:
- la industria algodonera en Catañuña
- la industria metalúrgica en Asturias y Vizcaya, regiones que tenían carbón de de buena calidad



B.       LA INDUSTRIA TEXTIL EN ESPAÑA

En el siglo XVIII ya se producían, en Cataluña, tejidos estampados de algodón (indianas).

En 1833 se instaló la primera máquina de vapor en la industria textil, que tuvo un gran desarrollo en Cataluña. El carbón se importaba por mar, lo cual hizo que muchas fábricas se asentaran en la costa.


C.      LA SIDERURGIA EN ESPAÑA

Los primeros altos hornos (1826) se instalaron en Andalucía (Málaga), donde había hierro. Luego se situaron en Asturias (1868) por su mayor riqueza en carbón mineral.

En el País Vasco, desde 1876 se desarrolló el mayor centro siderúrgico: se exportaba hierro de Vizcaya a Inglaterra y, en los mismos barcos, se importaba carbón británico.


D.      LA CONSTRUCCIÓN DEL FERROCARRIL

Las primeras líneas de ferrocarril (Barcelona-Mataró, Madrid-Aranjuez) se inauguraron entre los años 1848 y 1851; y entre 1856 y 1885 se construyeron unos 7.500 kilómetros de vías férreas en España gracias a la Ley General de Ferrocarriles de 1855.

El ferrocarril se diseñó con una estructura radial, con centro en Madrid, y un ancho entre carriles mayor que el del resto de Europa. Esa diferencia de vía dificultó el comercio, pues obligaba al transbordo de mercancías en la frontera.

 A pesar de todo, el ferrocarril resultó muy positivo, ya que favoreció el traslado de las personas y de las mercancías en el territorio español.


VI.   LA VIDA EN LA CIUDAD INDUSTRIAL

Durante el siglo XIX, la población urbana europea aumentó en número más rápidamente que la rural. Esto se debió al éxodo rural, a la migración desde el campo hacia las ciudades para trabajar en las fábricas.

Entre 1800 y 1850, el número de ciudades con más de 100.000 habitantes se multiplicó por dos. Este crecimiento urbano provocó la aparición de nuevas ciudades, como Manchester y Birmingham.

Las ciudades del siglo XIX crecieron y cambiaron debido a varios factores:

·         Desarrollo urbano: La infraestructura urbana fue modernizada, por ejemplo se construyeron nuevas líneas de ferrocarril y estaciones de tren. También se levantaron muchos edificios nuevos, incluyendo grandes fábricas, que aumentaron el ruido y la contaminación de las ciudades.

·         La expansión urbana: las ciudades crecieron en tamaño más allá de su centro histórico. En algunas ciudades como París se demolieron las antiguas murallas para permitir esta expansión. Estos cambios permitieron al tráfico circular más libremente alrededor de las ciudades.

. Nuevas áreas residenciales: se construyeron nuevos barrios para la creciente clase media y para los numerosos obreros industriales que llegaban a la ciudad desde el campo (éxodo rural). Las diferencias de categoría social se reflejaban en los tipos de barrios y casas en los que vivía cada grupo social:
                  .Barrios de clase media: los barrios de clase media, llamados ensanches, eran extensiones del centro histórico, construidas lejos del ruido y la contaminación de las fábricas. Los ensanches estaban bien planificados con avenidas amplias y rectas, farolas de gas, tiendas, teatros y líneas de tranvía. Normalmente las casas eran grandes, bien construidas y cómodas, a veces con varios pisos.
                 . Barrios obreros: los barrios obreros se construyeron en zonas marginales a las afueras de las ciudades, a menudo cerca de las fábricas. Sus calles eran estrechas y no estaban bien planificadas, y normalmente no había alumbrado público u otros servicios públicos. Las casas en estos barrios normalmente eran pequeñas, mal construidas e incómodas.


VII. EL CAPITALISMO INDUSTRIAL


A.      EL LIBERALISMO ECONÓMICO Y EL CAPITALISMO

La Revolución Industrial se basó en el capitalismo como sistema económico y en el liberalismo como doctrina política que lo justificaba. El economista Adam Smith estableció los principios del liberalismo económico:

·      La economía funciona por el interés personal de conseguir el máximo beneficio.

·      Los precios se establecen por el equilibrio entre la oferta y la demanda. La oferta es la cantidad de producto para vender. La demanda es la cantidad de productos que los consumidores desean comprar.

·      La economía debe funcionar sin la intervención del Estado.


El capitalismo industrial se basa en los siguientes principios:

·      Los medios de producción (fábricas, maquinaria y bienes producidos) son propiedad privada.

·      Los propietarios de los medios de producción son una minoría, que forma parte de la burguesía.

·      Los obreros industriales trabajan en las fábricas a cambio de un salario.

En el sistema capitalista se producen de forma cíclica graves crisis económicas que se inician cuando los stocks (mercancías en depósito) se acumulan en las fábricas por falta de compradores. Entonces, los propietarios despiden a los obreros y surge el paro.


VII.     LA SOCIEDAD DE CLASES DURANTE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

La Revolución Francesa y la Revolución Industrial produjeron un cambio en la organización de las sociedades europeas durante el siglo XIX. El sistema estamental propio del Antiguo Régimen fue sustituido por el sistema de clases. En la sociedad de clases que surgió durante el siglo XIX el estatus social de las personas, su posición en la sociedad, pasó a depender de su riqueza y del tipo de trabajo que desempeñaban, al contrario que en la sociedad basada en estamentos donde el lugar de una persona venía dado por la familia en la que había nacido (nobleza, Tercer Estado).

Como resultado de la Revolución Francesa, los privilegios que disfrutaban la nobleza y el clero fueron abolidos. Este cambio provocó la desaparición de la sociedad estamental. La Revolución Industrial aumentó la importancia de los burgueses ricos, que se convirtieron en los propietarios de fábricas y negocios. Al mismo tiempo, apareció un nuevo grupo social: la clase obrera. Este grupo estaba formado en su mayoría por obreros industriales que vivían de su trabajo asalariado. Al conjunto de los obreros industriales o proletarios se les llamaba proletariado.

A medida que la Revolución Industrial se extendía por Europa y el capitalismo industrial se establecía como el sistema económico, las diferencias entre las situaciones económica y social de la burguesía y el proletariado (obreros industriales) se hicieron cada vez mayores.

Los mayores beneficios de la industrialización los disfrutaron los capitalistas burgueses. Gracias a ella, consiguieron un mejor nivel de vida, con ventajas como hogares cómodos, buena educación para sus hijos, cuidados sanitarios y nuevas actividades de ocio.

En contraste con lo anterior estaban el proletariado industrial, es decir los obreros de las fábricas, que formaban un grupo cada vez más numeroso en las ciudades. La clase obrera trabajaba y vivía en condiciones horribles. Fue en respuesta a estas condiciones de trabajo que aparecieron durante el siglo XIX los primeros movimientos políticos de la clase obrera.

VIII. LOS GRUPOS SOCIALES EN LA SOCIEDAD DE CLASES
  • La clase alta
Este grupo se caracterizaba por su gran riqueza, abundantes propiedades e ingresos. Estaba formado por los propietarios de las tierras, las industrias y los negocios. Su forma de vida se convirtió en el modelo a imitar. La clase alta incluía los siguientes subgrupos:
- la antigua aristocracia terrateniente (también llamada burguesía agraria), que continuaba siendo rica gracias a las rentas que recibía de sus numerosas propiedades agrícolas.
- la burguesía capitalista (banqueros, hombres de negocios, industriales -propietarios de fábricas- y destacados comerciantes) que obtenía grandes beneficios de sus negocios
  • la clase media (o pequeña burguesía)
 Este grupo poseía menos riqueza, propiedades e ingresos que la clase alta. La clase media incluía los siguientes subgrupos:
- funcionarios y profesionales liberales (abogados, médicos...) que proporcionaban servicios a otros miembros de la sociedad.
- pequeños comerciantes y artesanos que eran dueños de sus tiendas o talleres.
- pequeños agricultores que trabajaban sus propias tierras

  • la clase obrera
Este grupo vivía en condiciones de extrema pobreza. Incluía los siguientes subgrupos:
- la clase obrera industrial, o proletariado, que no tenía propiedades, y cuyos sueldos soían ser bajos
- los agricultores arrendatarios y los jornaleros.

 La sociedad de clases en España REESCRIBIR ESTO
    En España, la relativa falta de industrialización resultó en una escasa burguesía y un escaso proletariado. La clasa alta estaba formada por una oligarquía de terratenientes, hombres de negocios y banqueros que tenían considerable influencia política. La clase media estaba compuesta por funcionarios, abogados, médicos y otros profesionales liberales que normalmente vivían en zonas urbanas. La clase obrera incluía campesinos, jornaleros y obreros.




B.            CONDICIONES DE TRABAJO EN LA INDUSTRIA FABRIL

Durante la Revolución Industrial, las condiciones de trabajo en las fábricas eran por lo general peligrosas e insalubres (malas para la salud):

·      La maquinaria en la mayoría de las fábricas no tenía medidas de seguridad, y los accidentes y lesiones eran algo común. A esto se añadía que no existían leyes que protegieran a los obreros: si estaban enfermos o en paro no cobraban.

·      Un día de trabajo típico duraba unas agotadoras catorce o dieciséis horas, pero los salarios eran bajos. Como consecuencia, los niños pequeños trabajaban a menudo al lado de sus padres para aumentar los ingresos familiares. Las mujeres y los niños trabajaban con el mismo horario que los hombres, pero por un salario más bajo.

·      Los patrones podían despedir o multar a sus obreros si querían, sin ningún control legal.

·      Los obreros no tenían derecho a protestar o ponerse en huelga.

·      No existía seguridad social ni ayudas públicas para ayudar a los obreros en caso de enfermedad, accidente o desempleo.


Las condiciones de trabajo en las fábricas mejoraron a lo largo del siglo XIX en Gran Bretaña gracias a las constantes protestas obreras, que llevaron a la aprobación de sucesivas leyes que regulaban las condiciones de trabajo. En el resto del continente, donde la industrialización fue más tardía, la mejora de las condiciones de trabajo se retrasó hasta el segundo tercio del siglo XX.

Un ejemplo de estas leyes que regulaban/organizaban aspectos concretos del trabajo industrial fue la Factory Act de 1833, centrada en el trabajo infantil:

·      Ningún niño de menos de nueve años podía trabajar en una fábrica [, pero sí si tenía nueve o más].

·      Los niños entre los nueve y los trece años sólo podían trabajar al día un máximo de nueve horas     [, pero con más de trece no había límites al horario laboral].

·      Los niños tenían que recibir por lo menos dos horas de clase diarias.

·      Los niños no podían trabajar de noche.


C.      LAS PRIMERAS ASOCIACIONES OBRERAS

Las duras condiciones de trabajo llevaron a protestas contra los dueños de las fábricas. Estos se oponían a las demandas de los obreros porque pensaban que unas mejoras condiciones de trabajo serían malas para el negocio y reducirían sus beneficios.

Los gobiernos europeos del siglo XIX, que por lo general estaban dominados por la burguesía, no defendían los derechos de los obreros. Por ejemplo, muchos gobiernos europeos mantuvieron durante el siglo XIX la prohibición de crear sindicatos de obreros.

A pesar de esta situación, el proletariado de Gran Bretaña, el primer país en industrializarse y por tanto donde había más obreros, empezó a organizarse a finales del siglo XVIII, cuando nacieron las primeras Sociedades de Socorros Mutuos, que eran asociaciones de trabajadores para ayudarse en caso de enfermedad o de paro.

En 1825, también en Gran Bretaña, nació el primer sindicato. La finalidad de los sindicatos era luchar para conseguir la reducción de la jornada laboral, mejoras salariales, la regulación del trabajo infantil y el derecho de asociación.


VIII.  MARXISMO, ANARQUISMO E INTERNACIONALISMO

A mediados del siglo XIX la lucha de la clase obrera dejó de ser solo por mejorar sus condiciones laborales y empezó a tener también un carácter político al surgir las ideologías de izquierda. Estas defendían los intereses de la clase trabajadora u obrera, y también ofrecían alternativas al capitalismo industrial y a la sociedad de clases.

De esas ideologías las más importantes fueron el Marxismo y el Anarquismo.


A.           EL MARXISMO

También se le llama Socialismo científico o Socialismo. Esta ideología fue creada a mediados del siglo XIX por dos teóricos alemanes, Karl Marx y Friedrich Engels, que denunciaron la explotación del proletariado y defendieron la necesidad de una revolución obrera. Los principales conceptos del Marxismo son:

·      La lucha de clases. Según Marx las clases sociales están siempre compitiendo por dominar los medios de producción (capital, tierra de cultivo, fábricas…). El proletariado oprimido debía organizarse para luchar contra su opresor capitalista, es decir contra los burgueses ricos.

·      La dictadura del proletariado. La lucha de clases debería acabar con la victoria del proletariado que se apoderaría del poder político. La dictadura del proletariado controlaría la economía y redistribuiría la riqueza de modo equitativo entre todos los miembros de la sociedad, haciendo desaparecer la propiedad privada de los medios de producción y el sistema capitalista.

·      El comunismo. Según Marx y Engels la dictadura del proletariado desaparecería y daría paso a una nueva sociedad, el comunismo, que sustituiría a la vieja sociedad de clases. La sociedad comunista se caracterizaría por la igualdad entre los individuos al no existir clases sociales.


A partir de 1870, los marxistas propusieron la creación de partidos obreros socialistas. Si sus representantes eran elegidos en las elecciones, podrían conseguir importantes avances, como el sufragio universal o la jornada laboral de ocho horas.


B.            EL ANARQUISMO

Los pensadores anarquistas también sostenían la eliminación de la propiedad privada, la defensa de la propiedad colectiva y una sociedad sin clases. El principal pensador de esta ideología fue Mijaíl Bakunin. Pero Bakunin, al contrario que Marx, rechazaba la idea de la dictadura del proletariado y propuso una sociedad ideal basada en:

·      La defensa de la libertad individual: La gente tenía que luchar contra cualquier autoridad e institución (principalmente el Estado o la Iglesia) que limitase su libertad.

·      La oposición a los partidos políticos y a la participación en las elecciones.

·      La formación de comunas: La sociedad sería reorganizada en grupos pequeños e independientes llamados comunas. En estas comunas se tomarían todas las decisiones en asambleas populares.

·      La acción directa: La gente tenía que defender sus intereses por medio de sus propias acciones, no con partidos políticos o elecciones. Para algunos anarquistas, la acción directa incluía la destrucción del estado capitalista (dominado por los burgueses). Ejemplos de sus atentados son la bomba en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona en 1893 y el asesinato del rey Carlos I de Portugal1908. Por esa causa el Anarquismo se convirtió en el enemigo principal de los estados europeos a finales del siglo XIX y principios del XX. En oposición a lo anterior también hubo grupos anarquistas que fundaron sindicatos (anarcosindicalismo) para transformar la sociedad, no sólo defender los intereses laborales, e igualmente crearon centros educativos para los obreros y se preocuparon de una mejor educación higiénica y sexual, así como de los derechos de las mujeres.


C.          EL INTERNACIONALISMO

Marxistas y anarquistas de diferentes países vieron la necesidad de unirse en una asociación internacional. Unidos tendrían más fuerza para luchar en favor de la clase obrera.

Así, en 1864 se formó la Asociación Internacional de Trabajadores (A.I.T. o Primera Internacional). Esta organización puso en contacto y coordinó organizaciones de obreros de varios países.

El objetivo de la Primera Internacional era promover la acción colectiva de los obreros en todo el mundo. Al final la A.I.T. desapareció en 1876 a causa de los enfrentamientos entre marxistas y anarquistas.

En 1889 se fundó la Segunda Internacional, que creó algunos símbolos del movimiento obrero, como el himno “la Internacional” y la fiesta del Primero de Mayo.









AÑADIR ALGODÓN SECTOR RECTOR E INTERVENCIÓN ESTADO EN INDUSTRIALIZACIÓN DE EUROPA
















Tres novedades fueron especialmente importantes

·         En 1811, surgieron los luditas. Este grupo fue una manifestación inicial de protesta obrera organizada. Los luditas estaban en contra de la nueva tecnología porque pensaban que las máquinas quitaban puestos de trabajo a los obreros. Como resultado, a menudo protestaron destruyendo máquinas en las fábricas.

·         En la década de los treinta del siglo XIX, se fundaron los primeros sindicatos en Gran Bretaña. Estas eran asociaciones de obreros que trabajaban en oficios concretos, por ejemplo mineros o trabajadores textiles. Los sindicatos demandaban una mejora en las condiciones de trabajo y mayores sueldos, y también ayudaban a sus miembros en caso de accidente o enfermedad.

·         1838, apareció el movimiento cartista. Los cartistas demandaban cambios políticos en Gran Bretaña, incluido el sufragio universal masculino (el derecho a votar de todos los hombres). Los cartistas solicitaron al Parlamento que promulgara leyes que mejorarán las condiciones de trabajo de los obreros.

En principio, estos movimientos y organizaciones no consiguieron sus objetivos. Sin embargo, al final, los dueños de las fábricas y los gobiernos fueron obligados a introducir medidas que mejoraron las condiciones de trabajo en la industria fabril.










EL AUMENTO DEL COMERCIO

El dominio de las rutas comerciales marítimas por Gran Bretaña durante el siglo XVIII y XIX produjo una rápida expansión del comercio trasatlántico. El comercio interior también aumentó debido a la mayor demanda de bienes/productos, la mejora de los sistemas de transporte y la ausencia de aduanas interiores en Reino Unido. Esta expansión del comercio estimuló la industrialización porque los beneficios del comercio a menudo se usaban para financiar el desarrollo industrial.


Paso de crisis económicas de subsistencia (escasez) hambre a crisis económicas de superproducción paro




FRANCIA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX

    Tras la revolución de 1848 la constitución de la II República Francesa estableció un poder ejecutivo con un presidente por cuatro años. Luis Napoleón Bonaparte, sobrino del famoso emperador, ganó las elecciones presidenciales de 1848 con el apoyo de los votantes campesinos, la mayoría de la población.
    En 1850 la Asamblea nacional (el parlamento francés) aprobó una ley que sustituía el sufragio universal por el sufragio censitario.
    En 1851 el presidente de la II República Francesa, Napoleón, dio un golpe de estado en el que se presentaba como un defensor de la democracia frente a la Asamblea nacional (el poder legislativo).
    En 1852 el presidente Bonaparte se convirtió en emperador con el título de Napoleón III.
    El Segundo Imperio Francés tuvo una constitución que daba al emperador el poder ejecutivo, y que le permitía controlar al poder legislativo.
    Podemos distinguir dos etapas en el Segundo Imperio Francés:
    El imperio autoritario (1852-1860)
    En esta etapa el gobierno de Napoleón III reprimió cualquier oposición. El emperador contó con el apoyo de los campesinos franceses que se beneficiaron del crecimiento económico producido por la I Revolución Industrial.
    La teoría de gobierno de Napoleón III, llamada Bonapartismo, consistía en reconocer la soberanía popular aunque el poder estuviera concentrado en una persona.
    Durante esta etapa Napoleón III llevó a cabo una política exterior de prestigio:
  •      Francia partició en la guerra de Crimea (1854-1856) como aliada de Gran Bretaña
  •      Francia apoyó la unificación italiana a cambio de las regiones de Saboya y Niza
    El imperio liberal (1860-1870)
    La participación en la unificación de Italia, que enfrentó a Napoléon III con el Papa, le hizo perder parte del apoyo de los campesinos católicos.
    A consecuencia de lo anterior se produjeron varios cambios políticos:

  • desapareció la represión política
  • el poder legislativo recuperó parte de su independencia
  • se respetó la libertad de prensa
  • se reforzó la enseñanza públcia
  • se concedieron a los obreros el derecho de huelga y la libertad de asociación

    Durante el Segundo Imperio Francés la economía francesa se industrializó y prosperó. Las grandes ciudades francesas adoptaron los nuevos diseños urbanísticos basados en las grandes avenidas, la desaparición de las murallas, la extensión de las redes de alcantarillado y del alumbrado público (con gas).
    Los éxitos en política interior de Napoleón III se vieron neutralizados cuando este declaró la guerra a Prusia por el temor a su fortalecimiento militar.
    La guerra franco-prusiana (1870-1871) supuso una gran victoria para Prusia que basó su triunfo en dos factores:
- el uso del ferrocarril para trasladar más tropas, más lejos, más rápido que nunca antes.
- la implantación del servicio militar obligatorio en Prusia que le permitió poner en pie un ejército casi el doble de grande que el francés.

    La derrota en la batalla de Sedán llevó al parlamento francés a proclamar la III Repúblcia Francesa.
    Mientras seguía la guerra se produjo una revolución en París que organizó un gobierno popular dominado por los obreros revolucionarios (Comuna).
    El gobierno provisional francés, tras firmar la paz con Prusia, lanzó a su ejército contra la Comuna de París y la aplastó.


libros de emblemas emblemática





http://en.wikipedia.org/wiki/Emblem_book

Francisco de Goya fue pintor de la corte durante los reinados de Carlos IV, José I Bonaparte y Fernando VII. Goya fue el artista español más importante de su tiempo, pero su trabajo es difícil de clasificar debido a que creó su propio estilo personal.
La diversidad del trabajo de Goya y su evolución dependieron de varios factores, como su carrera profesional como pintor de la corte y sus experiencias durante la Guerra de Independencia (1808-1812).
En los años siguientes una enfermedad dejó sordo a Goya y este se retiró de la vida pública. Durante sus años finales vivió exiliado en Burdeos, Francia.
Las pinturas de Goya pueden ser agrupadas en tres periodos, con notables diferencias en los temas representados y en las técnicas usadas: la etapa en la corte real española; la Guerra de Independencia; y la retirada de la vida pública más su exilio en Francia.
Etapa en la corte real española (1771-1808)
De los 25 a los 62 años. Goya se dedica a pintar retratos de la familia real española y de nobles importantes, ejemplos son La familia de Carlos IV.
Goya también trabaja para la real fábrica de tapices. Goya pintó varios cuadros que sirvieron de modelo a tapices tejidos en las manufacturas reales.
También realizó pinturas religiosas como los frescos de la Ermita de San Antonio de la Florida en Madrid.
Por útltimo Goya realizó trabajos personales como aguafuertes: Los caprichos.
Las características de la obra de Goya durante su trabajo para la corte real fueron las siguientes:
  • el uso de colores pastel, como los rosas y los azules, y un sentido de profundidad.
  • una especial atención a los detalles de la ropa y las telas.
  • la representación de fiestas populares, como los milagros de San Antonio
  • la representación de las características psicológicas de la gente
  • la crítica de las costumbres españolas
 Etapa de la Guerra de Independencia y años siguientes:
  • Goya retrata a los principales políticos y militares de ambos bandos
  • Al no moverse de Madrid durante la Guerra de Independencia se le acusa de afrancesado. Por eso pinta dos cuadros de tema histórico: El 2 de mayo de 1808 y el 3 de mayo de 1808. 
  • Goya realiza grabados: Los desastres de la guerra, Tauromaquia y Los disparates.
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Las características de la obra de Goya durante la Guerra de Independencia ylos años siguientes fueron
  • los personajes de los cuadros aparecen en muchas poses diferentes mucha acción 
  • En las obras se ve una protesta contra la guerra y sus horribles consecuencias para las personas
  • Realiza una crítica del Antiguo Régimen
  • representaciones de corridas de toros
la retirada de Goya a la vida privada y su exilio en Francia (1820-1828)
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Goya pinta en la Quinta del Sordo sus pinturas negras. Lucha a garrotazos, Saturno comiendo a sus hijos
en Burdeos la lechera de burdeos
Las características de la pintura de Goya en esta etapa son:
  • uso de los colores oscuros y de escenas nocturnas
  • pinceladas sueltas y figuras menos definidas
  • reflexiones sobre la vejez y la muerte
  • representaciones de la vida diaria